Hoy salí de la escuela con la convicción de que me sentía perfecto, iba con toda la disposición de hacer tareas atrasadas, leer lo que por ahora me interesa y dormirme cansada de tanto trabajo. Pero al ver mi cuarto vacío, blanco como mi mente, la buena actitud se disipó siguiendo a las nubes de esta tarde.
No puedo concentrarme, no encuentro las ganas de leer, de nuevo me vuelco hacia las relaciones superficiales y vacías de Facebook, que de alguna manera sustituyen los gritos de mi necesidad de estar en el calor de alguien, porque mi corazón no deja de estar frío, el combustible se acaba. Sé que debo escucharme a mi misma, estar de acuerdo conmigo, considerarme, valorar lo que siento para estar conmigo misma, pero no lo siento así, pienso pero el sentimiento no me mueve hacia lo que sé que es correcto; sólo quiero estar sumergida en banalidades en vez de ocuparme en lo que debería, me preocupo porque tengo que hacerlo, pero no lo hago y así se me va el tiempo.
Creo que la depresión ha vuelto, pero nunca llega sola, siempre necesita de sus amigos ruidosos y negros que no dejan que oiga mis voces, ni vea mis sentimientos. Voy a ciegas, a la deriva, no quiero ni siquiera ver una película, ni comer, pero la ansiedad se siente en mi boca.
No me gusta estar sola, pero tampoco quiero salir a buscar a nadie, me paralizo y me desconecto, me conformo con mantener mis ojos cerrados mientras las sombras no se hagan ver.
Quiero leer, hacer mis tareas, concentrarme en lo importante pero la depresión no lo permite. Me siento fea, floja, inútil, perdedora, poco mujer, sin valor ni interés para nadie, ni siquiera para mi misma.
¿A dónde se fue todo lo que he aprendido de mi?, ¿yo lo destruí?, ¿cómo permití que lo que había logrado se escapara de mis manos?, ¿cómo lo recupero?, me vuelco a Dios para encontrar la respuesta.
De nuevo estoy ciega y sorda, no me percibo, soy una extraña en mi propia piel, ¿a dónde he ido?
Lo principal es que quiero tener una relación amorosa, quiero sentir amor, entonces cuando intento buscarla, las mujeres a mi alrededor me dicen que lo estoy haciendo mal, entonces siento una daga que me atraviesa en lo más profundo, siento como si hubiera olvidado cómo ser mujer. Nunca he sido de esas mujeres que viven entre polvos y maquillajes, mas bien he crecido entre libros, ropa modesta y el maquillaje es sólo un amigo ocasional. Pero de pronto, todo lo que he sido, lo que soy, mi forma de estar con los otros, con los hombres especialmente, es la manera incorrecta para lograr que los hombres "caigan" y me busquen.
Mis valores son puestos en la línea de batalla, ahora me dicen que los hombres son manipulables, fáciles, pero no lo creo así, yo los veo como personas complejas, no como robots que tienen una configuración determinada de botones que hay que apretar para que hagan lo que queremos. Además insisten en que es necesario estar siempre bien arreglada "femeninamente" para que volteen, si no nunca me harán caso, pero eso tampoco lo creo, más bien creo que un hombre que vale la pena es capaz de ver más allá de eso, pero al parecer esto también está mal: no importa que tan inteligente y virtuosa sea con tal de que me vea bonita y e´l me voltee a ver.
Estoy totalmente en desacuerdo con que los hombres pueden manejarse sólo con provocarlos viéndome bonita y tratándolos mal. Debe haber algo más valioso, pero volteo a mi alrededor y todo lo que me han dicho ahora ilumina mi visión, todo parece cierto y mis creencias, mis valores como mujer se derrumban y flaqueo porque tienen que ver totalmente con lo que busco: una relación amorosa.
Entonces me paro en el precipicio, qué hago: ¿dejo de ser lo que he sido hasta ahora?, ¿dejo de creer lo que creía?, ¿es la única manera de conseguir lo que quiero?, ¿debo cambiar para crecer como mujer?
Quiero ser una mujer, vestirme bonito, maquillarme, verme linda, divertirme teniendo hombres que me busquen en vez de que yo los busque a ellos, tener de dónde escoger. Pero, ¿de verdad lo quiero o sólo lo quiero por llamar la atención y sobresalir de entre las otras?, ¿lo quiero sólo para no sentirme fea?, ¿me siento fea porque otros me dicen indirectamente que si no me arreglo, me maquillo y manipulo a los hombres no soy mujer?, ¿debo mantener mis valores o cambiar, aún si esto implica salir de mi zona de confort y enfrentarme a viejos miedos?
El miedo a vestirme y arreglarme como una mujer viene de mucho tiempo atrás: siempre me junté con hombres que se burlaban cada vez que intentaba ser una mujer y las niñas que estaban a mi alrededor me decían gorda, se burlaban cada vez que decía que un niño me gustaba. Crecí creyendo que no puedo maquillarme ni vestir como niña porque no es apropiado para mi, que más bien es ridículo, y más si lo hago para gustarle a un hombre porque el hecho de que un hombre me atraiga es insólito y, una vez más, inapropiado para mi. Entonces, nunca aprendí a ser una mujer, ¿para qué la molestia si de todos modos se mofarán de mi?
En el lenguaje psicoanalítico, desplazo mi energía, de la búsqueda de satisfacción de mi necesidad de ser una mujer, de tener una relación seria con un hombre, hacia los estudios, hacia ser una buena persona, porque si bien es ridículo que me vea bonita por fuera, el ser bella por dentro, justifica mi falta de cuidado por lo exterior.
Pero la verdad es que sí quiero ser bonita por fuera también y tener hombres de dónde escoger, porque eso me hace sentir mujer. Entonces la única respuesta aparente es salir de mi zona de confort, enfrentar mis miedos, los más profundos que he encontrado, e ir en búsqueda de lo que quiero, sin soltar mis principios, mis columnas. Pero no puedo sola, definitivamente no puedo, necesito ayuda, alguien que me ayude a ver los fantasmas a la cara, que me de la fuerza que me roban cada vez que aparecen en mi mente y la inundan.
viernes, 19 de febrero de 2010
sábado, 6 de febrero de 2010
Hoy me di cuenta
Hoy aprendí que ser yo, no tiene nada de malo. Está bien, pero ¿quién soy yo?, ¿he estado buscando en el lugar incorrecto?, ¿todos estos años no he sido yo quién vivía mi vida?
Como ser humano que soy, quiero estar con los demás, divertirme con ellos, compartir experiencias, reír, llorar, gritar, jugar, bailar, sólo estar con ellos; pero en ocasiones pienso que soy adicta a la aceptación de otros, aunque quiera reflejar rebeldía y estar en contra de los demás, de la sociedad que está tan podrida, la realidad es que por dentro quiero que me acepten. Pero absurdamente creo que para ser aceptada por otros, debo acomodarme a sus estándares, verme como una gran persona, con intenciones grandilocuentes de dedicarme a los derechos humanos y ayudar a los menos favorecidos, para que me admiren y digan "¡qué gran persona es!", y así es como me aceptarán.
Sin embargo, esa no soy yo, eso lo sé, pero lo que aún no sé es: quién soy en realidad. La pregunta esencial, y necesito encontrarla, identificar qué quiero para empezar a buscarlo. Lo primero que quiero es saber qué quiero, necesito desear algo para encaminar mi vida, necesito un sentido, pero primero una identidad.
Ya en repetidas ocasiones me he escondido, y lo sigo haciendo. Me escondí detrás de la máscara de la niña estudiosa y de la futbolista, ahora he intentado acomodarme a la máscara de la salvadora de los pobres, pero esa máscara es aún más incómoda, no porque me parezca una vocación con pocos frutos e idealista, sino porque creo que eso es lo que los demás quieren ver, lo que el mundo necesita, pero ¿qué necesito yo primero?
Leí que es más importante llenar mi copa primero, porque sólo así puedo llenar la de los demás. Cada día que pasa, la urgencia de saber quién soy y lo que quiero grita cada vez más fuerte, tanto que ya no lo soporto, no quiero ensordecerme a mis propias voces, y desperdiciar mi vida detrás de corazas inservibles, dolorosas. Necesito ayuda, lo acepto, soy una más, no soy la única que ha pasado por esto, ni seré la última.
El primer paso es escucharme a mí misma, sinceramente y sin prejuicios, dejarme sentir mis emociones, por más hirientes que pudiesen ser, negarlas es negarme a mí. Escuchar a mi corazón para escuchar quién soy, vivir buscando dentro de mi, a mi "yo" a mi verdadera identidad, que he enterrado con los deseos de otros. Me han dicho que el abandono de mi padre tiene mucho que ver con esta adicción de agradar a los demás, lo acepto, es cierto, así lo siento, aceptar es dejar atrás para ver hacia delante.
Hoy aprendí que ser yo es sed que he prolongado demasiado y mi ser me pide agua a gritos.
Etiquetas:
aprendizaje,
autoconocimiento,
identidad,
libertad propia,
self
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
