Hoy aprendí que ser yo, no tiene nada de malo. Está bien, pero ¿quién soy yo?, ¿he estado buscando en el lugar incorrecto?, ¿todos estos años no he sido yo quién vivía mi vida?
Como ser humano que soy, quiero estar con los demás, divertirme con ellos, compartir experiencias, reír, llorar, gritar, jugar, bailar, sólo estar con ellos; pero en ocasiones pienso que soy adicta a la aceptación de otros, aunque quiera reflejar rebeldía y estar en contra de los demás, de la sociedad que está tan podrida, la realidad es que por dentro quiero que me acepten. Pero absurdamente creo que para ser aceptada por otros, debo acomodarme a sus estándares, verme como una gran persona, con intenciones grandilocuentes de dedicarme a los derechos humanos y ayudar a los menos favorecidos, para que me admiren y digan "¡qué gran persona es!", y así es como me aceptarán.
Sin embargo, esa no soy yo, eso lo sé, pero lo que aún no sé es: quién soy en realidad. La pregunta esencial, y necesito encontrarla, identificar qué quiero para empezar a buscarlo. Lo primero que quiero es saber qué quiero, necesito desear algo para encaminar mi vida, necesito un sentido, pero primero una identidad.
Ya en repetidas ocasiones me he escondido, y lo sigo haciendo. Me escondí detrás de la máscara de la niña estudiosa y de la futbolista, ahora he intentado acomodarme a la máscara de la salvadora de los pobres, pero esa máscara es aún más incómoda, no porque me parezca una vocación con pocos frutos e idealista, sino porque creo que eso es lo que los demás quieren ver, lo que el mundo necesita, pero ¿qué necesito yo primero?
Leí que es más importante llenar mi copa primero, porque sólo así puedo llenar la de los demás. Cada día que pasa, la urgencia de saber quién soy y lo que quiero grita cada vez más fuerte, tanto que ya no lo soporto, no quiero ensordecerme a mis propias voces, y desperdiciar mi vida detrás de corazas inservibles, dolorosas. Necesito ayuda, lo acepto, soy una más, no soy la única que ha pasado por esto, ni seré la última.
El primer paso es escucharme a mí misma, sinceramente y sin prejuicios, dejarme sentir mis emociones, por más hirientes que pudiesen ser, negarlas es negarme a mí. Escuchar a mi corazón para escuchar quién soy, vivir buscando dentro de mi, a mi "yo" a mi verdadera identidad, que he enterrado con los deseos de otros. Me han dicho que el abandono de mi padre tiene mucho que ver con esta adicción de agradar a los demás, lo acepto, es cierto, así lo siento, aceptar es dejar atrás para ver hacia delante.
Hoy aprendí que ser yo es sed que he prolongado demasiado y mi ser me pide agua a gritos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario